Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Hay un medio tan sencillo que mitiga un duelo: escribir. Tan fácil como la elocuencia o la locura, como acordarse de una fecha especial. Pero dar forma a un garabato es un oficio, un don del diablo, que pocos pueden celebrar, sentirse únicos. Entre ellos está Vallejo, César el peruano.
Estar solo se limita a muros, a comida reseca, a suelos manchados; para otros intromisión, conocimiento; para César un estado literato, un dolor. Cómo superar una muerte, una traición, una mujer aventurera sino con la poesía, sino con las palabras, sino con los silencios.
Los versos citados es de un poemario llamado Heraldos negros, que como su nombre lo indica, es la manifestación de lo oscuro, de la desgracia. Versa dolores como la pérdida de un hermano, de una madre, de sí mismo. Golpes que significan guerras internas, lloriqueos, y apretones de pecho; martillazos como el odio de Dios.
Son versos que pueden dedicarse a una persona que pasa un mal momento, y que resiente los ramalazos de rabia y dolor.




