Uno se imagina descansando en un buen colchón, bebiéndose los refrescos, comiendo cuanta fortuna existe, pero hay que enfrentarse a las desgracias, a la desazón.
Querer, dejarse llevar por el cariño, es sencillo. No es complicado abrir el alma como atarraya y arrojar caricias, labios, tacto, ingles, arrojar aquella vena recalcitrante que palpita, aquel latido que va entre cauces del desierto.
¡Qué sencillo elegir qué querer! Adoro aquella palabra, me gusta aquel olor, disfruto de ese aroma, amo a esa persona. Sin embargo en la vida uno quiere de forma incorrecta, adora el error, el mal paso.
Gabriela Mistral ( Chile, 1889-1957), Nobel, igual que a los demás, erró en un cariño:
¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!
El va amando a otra
por la tierra en flor.
¡Qué sencillo amar a quien te ama; qué sencillo…!
Dediquen la imagen y la entrada a aquella persona que los hizo ilusionar, y no les correspondió.
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