Uno va por la vida sencillo probando el café, leyendo un libro, escribiendo, saludando al vecino, chupando naranjas, hasta que te encuentras frente a frente, amando; hasta que sientes la sangre brincar, los ojos danzar. Cuando uno va por los campos y admira la tierra, el mezquite, la gobernadora, y agregas el azul inmenso del cielo resurge dentro -muy dentro- una sensación natural, espontánea, una emoción de gloria, pues de esa manera, de esa forma, uno se siente vivo, uno le da sentido a la forma. Sin embargo hacia dónde va ese cariño sin reciprocidad, en dónde termina, en dónde se calcina. En dónde, por ejemplo, si amas, y no te aman, ¿qué hay de esa energía? ¿Se sepulta? ¿Navega en las nubes? ¿Zarpa al Índico? ¿Se pierde en los vientos? Se alza como papalote y en su intento un nubarrón lo pierde, lo rompe y lo destruye. Uno cuando ama le cambian los ojos, mira de otra manera, resiente lo verde, lo azul, la vida. Cuando uno ama solaza un duelo, cubre una grieta y, como un ruiseñor, vuela. Sin embargo cuando uno ama, por vez primera, sin ser amado renace el dolor, uno inmenso, uno grande, uno que deshace el cuerpo, uno que irrumpe en la noche, una bestia que devora. Un cariño volcado, un dolor que aprieta el cuerpo con sus garfios y lo azota contra el muro, contra el techo. Uno va con la mirada de loco, hablándole al grillo, golpeando el armario. Uno va con la mano en el pecho resintiendo, haciendo de la vida una guerra, una lid sin pie ni cabeza, cogiendo con fuerza aquello que le salta, aquello que le aqueja, y como una ola se alza con sus pieles heridas. Uno se acostumbra al duelo, a uno le duele y se siente un desgraciado, así como dice Rubén Darío
Cuando llegues a amar, si no has amado,
sabrás que en este mundo
es el dolor más grande y más profundo
ser a un tiempo feliz y desgraciado.
Es el dolor más grande y profundo: uno ya ni prueba, ya no lee, ya no encuentra gusto en la naranja ni en el té, uno anda como perdido por la calle sin saber a dónde ver, sin saber qué hacer, uno se siente nada, uno se siente ceniza, uno se siente un desgraciado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario