En lo personal, para mí, descansar bajo la sombra, caminar por el
parque, leer un buen poema, besar, son manifestaciones de alegría. Definir esta
sensación, tratar de clarificarla es adentrarse a profundidades, a las
vivencias.
¿Qué es una alegría? Beberse café, nadar en una ola, oler limones,
correr por la avenida. En qué se define, quién dictamina, qué es. Una alegría
no pregunta: simplemente se esparce, ensancha sus trajes y despliega cada
alfiler por el cuerpo, cada filo, cada espina dulce que hace retorcer, que hace
brincar.
La alegría no es respuesta, sino una pregunta, quién la provoca, en qué
momento, bajó qué mes del año. Alimentarse del día, beberse la luz, sentir la
brisa, el rocío de una flor, beberse un vino. Beber de sus burbujas, apreciar
el momento, hablar con los dioses.
Diferentes maneras, diversos
contextos. Una mujer, desnuda, con sus líneas exactas, es una forma íntegra. Levantarse,
abrir la ventana, sentir la brisa de la primavera, escuchar al canario, beberse
un vaso de leche; hablar, oír, sentir, leer, gustar, ser, es otra.
Estar en la arena de una playa frente a las olas que compiten, frente al
sol que se desborda, oler los mangos, beberse el coco. Ver a los niños correr. Desayunar
un plátano.
La alegría es sin razón, está, se siente, es vida que se agrega a la
vida, al momento. La alegría es
disfrutar, sentir, el momento, perderse, la libertad.
Jorge Luis Borges (Argentina, 1899), en su soneto dedicado al vino, se
pregunta por la alegría:
¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?
Se creó la alegría. Uno
tiene que identificarla y luego: la libertad,la última meta.
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